LA MUJER CON LA QUE SUEÑO
La mujer con la que sueño
La mujer con la que sueño, tiene nombre. También una sonrisa. Vive en una jaula y se alimenta de las sobras. La mujer con la que sueño, es real y lo saben todos, incluso yo.
Es linda. Diría más que linda, diría hermosa.
A veces intenta escapar, de mis sueños y de la jaula. Nunca la dejan. Es una pesadilla para mí. Porque yo la quisiera libre como un ángel.
Mis hermanos entran cada noche a su jaula siempre abierta. Sé que sueño, porque es de noche, pero sé que son ellos. Logro verlos si hago un esfuerzo en alcanzar la ventana de mi cuarto.
Siempre que van, ella está triste. Llora, gime...
La veo desnuda siempre. De seguro tiene frío. La ayudaría, pero siendo un sueño... ¡qué caso tendría! La ayudaría, pero para ello debería despertar...
Hoy se ha disputado el almuerzo con mi perro. Ha ganado. Me pareció verla esbozar una sonrisa, mientras comía el filete.
La mujer con la que sueño, al fin sabe que la miro. Se ha acomodado el pelo y me ha mirado con ternura. Creo incluso que hasta me regaló un guiño.
Además, por alguna razón que no entiendo, desde que sabe que la miro, pasa su mano por sus senos y su vagina. Luego de hacerlo, sonríe, y se chupa los dedos.
Como la mujer con la que sueño vive en mi casa, pero en mi casa de sueño, soñé que podía visitarla. Que salía al fin de mi cuarto... Que me acercaba a ella.
Pero, hasta en mis sueños no pude hacerlo a pie. Me subí entonces a mi silla de ruedas, mientras soñaba que mis hermanos iban a trabajar, y fui al fin a su lado.
Se mostró sorprendida.
Casi no podía oír su voz, ya que casi no oigo nunca nada. Así nací. Pero estoy casi seguro de algo: me pidió ayuda.
Le dije que la soñaría feliz todo el tiempo, así ya no tendría que estar encadenada. Le dije también que la extrañaría cuando se fuera, ya que era la única persona que me acompañaba siempre.
Que era como mi amiga. También le dije que su cuerpo era hermoso, como el de mamá, cuando ella también ocupaba su lugar en el patio, junto a los perros.
Le dije que la soñaría feliz todo el tiempo, así ya no tendría que estar encadenada. Le dije también que la extrañaría cuando se fuera, ya que era la única persona que me acompañaba siempre.
Que era como mi amiga. También le dije que su cuerpo era hermoso, como el de mamá, cuando ella también ocupaba su lugar en el patio, junto a los perros.
Que fue ella quien me enseñó que todo era un sueño...
Solo atinó a llorar después de eso. Como ya no deseaba verla llorar, la acaricié. En su frente, como acostumbraba hacerlo con Peludito, mi mascota.
Ella se acercó más a mí, y al fin pude pasar mi mano por su pelo. Estaba muy sucio y descuidado, pero era un pelo muy hermoso, largo y ligeramente ondeado.
Ya cerca como estaba ella, decidió besarme en los labios. No entendía por qué lo hacía en mis labios, y no en mis mejillas, como era costumbre en las mujeres que conocía hasta ese entonces.
No lo sabía, pero me gustó.
Atinó luego a desvestirme. Ya desnudo, comenzó a besar mi cuerpo también. Besó mi cuello, mi pecho y mi deslucido miembro.
Atinó luego a desvestirme. Ya desnudo, comenzó a besar mi cuerpo también. Besó mi cuello, mi pecho y mi deslucido miembro.
No supe por qué lo hacía, pero al igual que el beso en los labios, también me gustó.
Luego me enseñó otra clase de besos. Besos que no eran con los labios. Besos que solo podía dar mi miembro al chocar con su trasero o su vagina.
Fue así siempre en mi sueño...
Luego me enseñó otra clase de besos. Besos que no eran con los labios. Besos que solo podía dar mi miembro al chocar con su trasero o su vagina.
Fue así siempre en mi sueño...
Era un sueño raro, lo sé. Pero un sueño a fin de cuentas. Un sueño en el que tenía una amiga, un perro y unos hermanos que no paraban de besarla con sus miembros. A toda hora, todo el tiempo.
Los comprendo... De seguro la querían mucho, al igual que yo.
Los comprendo... De seguro la querían mucho, al igual que yo.

Mujeres esclavas.
ResponderEliminar